
Desde mi infancia buscaba una visión diferente, al principio todo era nuevo, extraordinario, a medida que mis años continuaban, de todos no recibía nada, así fue como empecé a reunir las fuerzas para vivir mi rebeldía infancia.
La imaginación cual barco sin horizonte sirvió para construir lo únicamente mio, mi gótico mundo de barro y maderos, personajes y lugares, solo mis ojos alcanzaban ese alterado momento, luego al seguir viviendo, llegaron los conflictos, donde todos hacen festín de tu tragedia, años vinieron con agria rutina e infelices días, hasta que nació la brisa del otro lado, ese lado hemisférico que duerme en ti, aquella intuición que permite el triunfo, deseé renacer en el seno de la naturaleza, lejos de los rectangulares pensamientos de ciudad.